junio 25, 2010

FRANCISCO CRUZ PRADA: ¿UNA CANDIDATURA CON AEROPUERTO?

Por: Jonathan Ballesteros y Salazar

Que el departamento de Caldas tenga la posibilidad de un aeropuerto con mejores proyecciones que el aeródromo de la Nubia, excelente seria. Que en Palestina, modesto municipio al que las gentes del departamento sólo tienen en cuenta cuando de pasear con olla y gallina se trata, ahora mismo genere la potencia de 1000 empleos, sí que es una buena noticia. Que algún día el vuelo que llegue a Aerocafé en navidad sea amenizado con aplausos, mariachis y rumba, porque alguna prodiga hija de estas tierras, tras duros 5 meses en el exterior, trae ante sus padres a un desorbitado anglosajón en guayabera y pantaloneta, sí que es una imagen que debe verse más seguido en Caldas. Eso es algo en lo que algún departamento vecino bastante ventaja nos lleva ya. Estas son pues, algunas de las muchas razones que me hacen decir con enérgico sentir cívico que el nuevo aeropuerto debe ser una urgente realidad.

Lo que el sueño de una gran mayoría de habitantes del departamento no debe olvidar jamás, es que al paso diario de la pesada maquinaria y al desfilar fanfarrón de funcionarios por lo que será en unos años una pista proyectada inicialmente de 2100 metros, se van enterrando cerca de 257 mil millones de pesos (cifra que se incluye porque de las 8 consultadas coincide en dos ocasiones). Aerocafé es un proyecto que como lo fue Hidromiel, como lo fue el Cable Aéreo, como lo fue la Autopista del Café, es de vital importancia para el desarrollo del departamento y podría sin lugar a dudas volver a ubicar en el escenario estratégico a un Caldas que aún está en el ostracismo económico. La sensación que a cualquier sensato le puede producir el tema, es que Aerocafé es para el Partido de Unidad Nacional, lo que la Industria Licorera de Caldas es para la vieja coalición política entre conservadores y liberales en nuestro departamento.

Doscientos cincuenta y siete mil millones de pesos, $ 257.000.000.000, ese es el valor que administra alguien que aspiró a la Gobernación de Caldas hace tres años; esa es la cifra que administra alguien que según los comentarios de serias fuentes políticas sería nuevamente candidato a la Gobernación de Caldas por el Partido de Unidad Nacional; ¿doscientos cincuenta y siete mil millones de pesos, $ 257.000.000.000, es el dinero que sirve para impulsar una candidatura?. Nuestros enérgicos gremios (así se venden en los cafés de Bogotá) parecen estar silenciosos, pero claro, como no estar de acuerdo si son ellos quienes hace más de diez años alentaban el escenario político con el Nuevo Partido; pero pregunto por cortesía:

¿Dónde están nuestros gremios alertando de la manipulación de una clase política sobre tan importante obra para el departamento?

Señor Francisco Cruz Prada, si es amor por Caldas lo que lo impulsa a una nueva aspiración política, le ruego como hombre que también ama a su departamento que ni considere el escenario, sea gerente, sea hombre de decidido honor y sea usted, nadie más que usted quien nos entregue el resultado de su gerencia, lo contrario es decirle descaradamente a Caldas, que Aerocafé es un feudo político y que allí algo raro pudo suceder con nuestros dineros.

mayo 03, 2010

EL MACROPROYECTO DE MANIZALES

Por: Camilo Vallejo Giraldo

La renovación urbana del barrio San José de Manizales es un "macroproyecto de interés nacional", y este es un término cuyo significado muchos desconocen y cuyo impacto en los municipios no se ha dimensionado. Esta figura, incluida en el Plan de Desarrollo Nacional 2006-2010, fue este año declarada inexequible por la Corte Constitucional, sin embargo esto no podrá frenar los macroproyectos que ya se han venido ejecutando, como el caso de San José.

Los argumentos de quienes hemos ido en contra de esta figura, así como los que han llevado la Corte a su decisión, se centran en demostrar que los macroproyectos desconocen el principio constitucional de la descentralización y quiebran la autonomía de las regiones, arrebatándoles un derecho tan propio como la definición de los usos del suelo y la planeación territorial.

Lo que es más triste en Manizales, y a diferencia de otros municipios, es que a pesar de todo, fue la administración municipal quien ideó y propició este macroproyecto; es decir que fueron nuestros propias autoridades quienes le arrebataron al municipio de Manizales sus derechos, y con ello su autonomía; ahora es el gobierno central quien decide los parámetros de la planeación y del control de esta renovación.

Recomendamos leer el siguiente artículo para dimensionar mejor el caso de San José:

http://www.semana.com/noticias-opinion-on-line/construccion-estado-macroproyectos-descentralizacion/138290.aspx

marzo 30, 2010

CALDAS: LA VENERABLE TIERRA DE LA COMPLICIDAD

Por: Jonathan Ballesteros y Salazar

¡Que la democracia salio victoriosa! ¡Que Caldas eligió exaltando la libertad, la fraternidad y el orden a sus representantes ante el país político! ¡Que ahora sí, la politiquería tradicional está siendo eficazmente derrotada por hombres y mujeres con la suficiencia en su talante moral para conducir a nuestro departamento por prósperas sendas!

Los anteriores son algunos de los demagógicos y desorbitados comentarios que sólo pueden provenir de clientelas generacionalmente renovadas, o de preclaros imbéciles de cafetín que con grado clínico de miopía e inobservando que el mismo camino que conduce al abismo sigue siendo transitado, y seguirá siéndolo al menos por muchos años más. Pretender inscribir en alguna categoría de nocividad a dos de las bestias de la fauna política departamental, me resulta estímulo suficiente para saciar tan humana sed como es la crítica, pero me resulta imposible, pues ambos coinciden con un comportamiento que los hace de la misma especie. Es la desgraciada complicidad de promover un futuro consolidado por un presente, que con arrollador triunfo configuró la necesaria continuidad de un pasado inmediato generoso en vicios políticos y sociales, lo que configura en ambos especímenes los mas estrechos lazos.

Tres de nuestros actuales representantes electos para el periodo 2010-2014, renunciaron a sus cargos de elección popular cuando aún les restaba la mitad del periodo para el cual habían sido electos como diputados y concejales. ¿Ese es el respeto que tienen nuestros representantes para con la democracia en sus niveles municipales y departamentales? ¿Ese es el grado de responsabilidad que tienen estos tres futuros “padres de la patria” para con los cargos que ocupan por designación del pueblo? Los otros dos electos representantes, aunque menos desconfiables en sus rostros; uno por parecer un venerable abuelo que demanda más de nuestro tierno afecto que de nuestra crítica, y el otro, por haberlo tratado personalmente y considerarlo antes de elecciones como un intelectual defensor de las tesis de izquierda (ahora conservador), no generan tranquilidad mínima para el refundar político de nuestro Caldas. Ambos tienen en su palmarés gerencias de estamentos públicos fracasadas. Mala gerencia o vicios de la administración. ¿Estupidez o corrupción? Para el efecto de representar dignamente a un departamento es lo mismo, y será el delito de este pueblo de cara a la historia, el pagar por complicidad la condena de la ignominia.

Deshacernos del presente mal no es ninguna cura si no se enmienda la condición general, en Caldas la condición es básica, somos un pueblo cobarde, somos un pueblo que acepta la servidumbre ante los cacicazgos políticos, somos del estilo de manada desorganizada donde el interés individual es la característica primordial. Espero, que en los siguientes cuatro años, nuestra generación que poco asomo de reacción ha mostrado sea capaz de actuar como ciudadanía, sea capaz de convocar a sus dirigentes políticos, gremiales e incluso religiosos y someterlos al debate, sueño con que en nuestro departamento la complicidad social seda terreno ante los logros de una organización civil, que es cosa poderosa y nada difícil de disolver, como sugería Platón y lo demanda ahora nuestra tierra.

febrero 22, 2010

SAN JOSÉ Y LA SEGREGACIÓN DE UN HABITAR

Tomado de LA PATRIA. 21 de febrero de 2010. Manizales (Caldas)

Por: Camilo Vallejo Giraldo

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es la oportunidad que brindó la Constitución para la construcción autónoma del territorio del municipio. No obstante, el gobierno nacional determinó, a través del actual Plan Nacional de Desarrollo (PND), que cuando un proyecto tiene un “interés nacional” puede desconocerse parte de lo establecido por este instrumento municipal.

De esta forma, mediante decretos y resoluciones de la Nación, puede pasar modificarse el modo en el que el municipio ha decidido habitar su territorio. Es esto lo que se ha llamado “Macroproyecto de Interés Nacional”, y es bajo esta denominación que se emprendió, en desconocimiento de la norma local, la renovación de la comuna San José en Manizales.

El “macroproyecto” de Manizales es más traumático que otros que se han comenzado en el país. En primer lugar, ha sido la autoridad municipal la que sin incomodidad alguna ha promovido la intromisión del gobierno en la modificación del territorio; ha sido la propia administración de la ciudad la que justificó una actuación reprochable, pues además de romper con la autonomía del municipio, su sustento jurídico (el artículo 79 del PND) se encuentra hoy demandado por inconstitucional.

La renovación de San José, en la medida en que es un “macroproyecto”, es un negocio mucho más favorable para las personas que gobiernan la ciudad, pues la renovación, al efectuarse sin las cargas del POT y bajo el manto del poder nacional, puede desarrollarse de manera más expedita y más protegida de la opinión pública.

La segunda de las razones que hace que esta renovación sea más traumática, es que la intervención territorial se va a dar sobre un espacio altamente habitado por una población en crisis, sin acceso a derechos y con los más altos niveles de violencia y pobreza.

Se ha dicho que a San José se le quiere ofrecer una solución para el déficit de vivienda, pero esa parece no ser la prioridad. Por ejemplo, y aún sin hablar con nombres propios, los constructores pueden proceder con mayores beneficios, puesto que al desconocerse el POT se autoriza ignorar los mecanismos de gestión del suelo contemplados en él, los cuales establecen controles y obligaciones para quienes efectúan las obras.

¿Acaso esta ausencia de cargas y controles para los constructores no ocasionan altos precios para los nuevos inmuebles, haciéndolos de difícil acceso para quienes habitaban en San José? Debió haberse comenzado también por analizar que más de la mitad de los habitantes de esta zona no son los propietarios de los inmuebles y no recibieron ni un solo peso por las compras forzadas ¿Cómo van a acceder éstos a la vivienda digna?

Si la prioridad fuera el reasentamiento para los hogares en zona de alto riesgo, ¿por qué los documentos técnicos enfatizan tanto en el desarrollo del suelo para comercio y servicios? ¿Cuánto es entonces el suelo para reasentamiento? Si se quisiera el reasentamiento se pensaría al menos en cómo acomodar las tantas familias numerosas en apartamentos de reducidas dimensiones.

Habiendo tantos barrios deprimidos en Manizales (la alcaldía afirma que el 60% de la ciudad vive bajo la línea de pobreza) ¿por qué se interviene preciso en San José? Se conoce que gran parte es zona de alto riesgo, pero ¿no será porque la otra parte de San José, que es la mayoría y no es zona de alto riesgo, es el territorio más plano y mejor ubicado del centro de Manizales? Son dudas que no pueden pasarse por alto.

Si la prioridad era lo social, no se hubiera decidido arrasar con la comuna para construir otra; hubiera sido coherente, mediante los medios autónomos y locales, emprender una renovación de ese espacio en crisis, pero con presencia y en compañía de los que allí habitaban, favoreciendo no sólo la reconstrucción del territorio sino la identidad de los habitantes con éste, creando así nuevos espacios como autóctonas posibilidades de cambio en su modo de habitar.

Ya se optó por borrar ese espacio en aras de uno nuevo, pero está claro que la sola renovación no resolverá problemas como la violencia, el desempleo o la falta de educación; ni siquiera de vivienda si se permite que los constructores hagan lo que quieran y terminen generando vivienda de interés social pero al tope de los precios. Deben entonces fortalecerse la organizaciones ciudadanas, las universidades y los medios, para pretender soluciones para las personas más que para el espacio.

Es evidente que en Manizales existe un poderoso grupo social que comparte los mismos intereses del gobierno nacional. Quizás por eso se permitió que el municipio renunciara a su autonomía; quizás por eso, en vez de atacar la pobreza, decidió segregarla.

diciembre 20, 2009

CON EL AMOR EN LA SANGRE

Por: Camilo Vallejo Giraldo

Empiezo por señalar que nunca tuve ni me puse una camiseta de la Fundación Alejandra Vélez Mejía; confieso incluso que no he tenido muchos afectos por ésta, aunque sí, en más de una ocasión y disfrazado de scout, colaboré con su causa en su reconocido teletón. Es obvio que mis sentimientos hacia ella no se deben a su labor, que por cierto sigue siendo admirable, se deben a que siempre me han levantado sospechas esas movilizaciones manizaleñas en las que colaboran tantos conocidos que, además de no dimensionar el sentido de su tarea, creen que portar una camiseta y tomarse fotos con ella es una acción social suficiente para limpiar sus conciencias y “construir un país mejor”.

Nunca he querido al Atlético Nacional, pero por supuesto no ha sido por ser un mal equipo, ha sido por el oportunismo y la superficialidad de muchos de sus hinchas. Similar es lo que he sentido con la fundación Alejandra Vélez; me aterra el oportunismo y la superficialidad de bastantes de sus adeptos: mientras unos pocos comprometidos combaten en los hospitales la leucemia de tantos niños y buscan los recursos que permitirían la dignidad para sus vidas, los otros, oportunistas y superficiales, consideran que salir a la calle con alcancías, llenarlas, comprar o vender las famosas muñequitas de cordón y madera, tomarse fotos con los niños enfermos, es una obra social suficiente y hasta ejemplar.

Acepto también que alguna vez sentí impotencia, porque vi cómo toda la ciudad se volcó en Alejandra Vélez Mejía, a pesar de que existían tantas otras fundaciones en condiciones mucho más lamentables y con fines igual de loables: para niños con sida, para el tratamiento de tuberculosis, para atención de ancianos, entre otras. Consideré muchas veces que era la capacidad mediática de esta fundación y el reconocimiento social de sus forjadores la que hacía posible su amplia aceptación y apoyo. No obstante, con injusticia olvidé tener en cuenta que su fundadora, si bien tuvo la oportunidad de conocer y vivir en una esfera social en parte selecta, logró posicionarla con firmeza, porque fue una mujer que tanto el dolor como el privilegio de la muerte la hizo fuerte y aguerrida al frente de su misión.

A Isabel Mejía de Vélez, “Isabelita”, la conocí por mis padres, al principio no vi en ella nada especial, pero una vez mi mamá me relató su historia me impactó su jovialidad, su energía inagotable, su alegría y, sobre todo, la celeridad y la certeza de sus palabras. Todas estas pueden ser cualidades de cualquier persona del común, quizás por eso al principio nada en ella me llamó la atención, pero todas son cualidades dignas de admirar en mujeres que no renuncian a la vida a pesar de su dureza; que no renuncian al amor a pesar del dolor. Nunca crucé una palabra con ella, pero la seguí viendo en la calle, en los colegios, en actividades sociales y en cada teletón en el que participaba. La vi recibiendo condecoraciones departamentales y nacionales, y siempre, en todo reconocimiento, su rostro reflejaba el triunfo, no suyo ni de su vanidad como se acostumbra, sino de su obra y de sus ideas.

Estoy convencido que a Caldas “Isabelita” quiso mostrarle el amor: la posibilidad transformadora del servicio y la trascendencia de la solidaridad y la entrega por el otro. Sin embargo la vida no le alcanzó para enseñarnos a amar; seguro sospechaba que eso no se enseña, pues el amor es sólo una decisión que no hemos sido capaces de tomar. Entre todas las cosas que le enseñó a mi generación, no alcanzó a enseñarle que cuando sólo se llevan en las camisetas, los sueños son efímeros y se transan tan fácil como cuando nos cambiamos la ropa, pero cuando los llevamos en el corazón, en la sangre, se es capaz hasta de morir por ellos.

Que “Isabelita” descanse en paz, y que su vida sea una luz para este Caldas que tanto se resiste a amar y para esta Manizales que insiste en llevar sus sueños sólo en camisetas.

Bogotá D.C. Diciembre de 2009.

noviembre 25, 2009

ENCRUCIJADA CAFETERA EN LA ZONA CENTRO

Por: Alexander García Peláez
Miembro Comité de Cafeteros de Palestina

El departamento de Caldas y la Nación tienen una deuda inmensa con los municipios de Chinchina, Marsella y Palestina, pues estos municipios han hecho grandes aportes al desarrollo regional y local, mediante su producción cafetera y los aportes que ampliamente se hicieron mediante tributos cuando la situación económica fue óptima; otrora municipios reconocidos como los mayores productores de café y con altos niveles de tecnificación, hoy con tristeza nos damos cuenta que estos municipios solamente son objeto de ingratitud y olvido.

Las dos peores cosechas de café de los últimos tiempos, han llevado a los productores de esta región, a pensar en mecanismos de diversificación que permitan salir del camino seguro de ruina, que les espera, de seguir confiando en el café. Por tal razón se buscan nuevos cultivos, e incluso se piensa en explotar el paisaje de la región y la calidad humana de sus habitantes potencializando el turismo. Sin embargo un vistazo a las troncales “Chinchina – Marsella, Palestina-Santagueda, y Chinchina-Palestina” hacen perder la motivación hasta al mayor de los optimistas. ¿Cómo sacar productos perecederos con vías en pésimo estado? ¿Algún transportador seguirá dispuesto a seguir acabando con su carro por estas vías intransitables?. Ahora bien, en lo que respecta al turismo, sería bueno saber si algún turista visitaría la región, o la recomendaría, cuando a la bienvenida lo espera, el lago “cameguadua” un lugar cargado de desechos, de olor nauseabundo, cuyas aguas no invitan al esparcimiento, y al turismo –como lo hacen en todo el mundo- sino que espantan a quien por allí pasa, pues el hedor y el aspecto del lago son sencillamente insoportables, y esa es solo la bienvenida, pues de allí en adelante lo espera un tortuoso camino, digno de las peores trochas, donde al ritmo que vamos, nos espera el paso en caballo y mulas, porque aquí no nos llega el desarrollo, nos llega el retroceso. A propósito, sería bueno saber ¿donde están los tan publicitados “combos”?, ¿los tendrán acaso guardados para otro desfile en ferias?, porque por estas vías, si es que aun se les puede llamar así, no se ven.

Resulta inexplicable que una región centro del desarrollo departamental, cuna de gobernadores, embajadores, senadores, representantes a la cámara, grandes empresarios, presidentes y directores ejecutivos de importantes agremiaciones y grupos económicos, padezca la falta de liderazgo, y peor aun la desidia de sus líderes, quienes el desarrollo de su región les parece indiferente, o quienes argumentan que ya llegara el desarrollo con el aeropuerto; Señores: llevamos más de 20 años esperando el aeropuerto!, y de seguir aplazando las decisiones urgentes no van a quedar ni siquiera vías para las pocas maquinas que trabajan en la construcción de dicha terminal aérea.

noviembre 04, 2009